Aprendizaje Cooperativo

El Aprendizaje Cooperativo es un enfoque que trata de organizar las actividades dentro del aula para convertirlas en una experiencia social y académica de aprendizaje en espacios dinámicos, que contribuye a desarrollar la capacidad de los alumnos para trabajar junto a otras personas. Los estudiantes trabajan en grupos heterogéneos (diferentes niveles de aprendizaje) de cuatro alumnos, para realizar las tareas, facilitando la participación efectiva e inclusión de todos ellos, y la construcción colectiva del conocimiento. Esto hace que el Aprendizaje Cooperativo sea una de las mejores estrategias para abordar la diversidad del aula y caminar hacia una escuela verdaderamente inclusiva.

Mediante esta metodología, el profesor asume el rol de guía de los procesos de enseñanza-aprendizaje y atiende de manera personal las dificultades que encuentra en cada grupo. El alumno asume un rol activo al fomentarse la participación y la necesidad de que construya su aprendizaje a partir de sus propios conocimientos y las aportaciones del resto de sus compañeros de grupo. El aprendizaje en este enfoque depende del intercambio de información entre los estudiantes, los cuales están motivados tanto para lograr sus propios objetivos como para acrecentar los logros de los demás. 

Uno de los precursores de este modelo educativo fue el pedagogo norteamericano John Dewey, quien subrayaba la importancia de construir conocimientos dentro del aula a partir de la interacción y la ayuda entre pares en forma sistemática (Aprendizaje Vicario).

Si bien tiende a verse el aprendizaje colaborativo y el cooperativo como sinónimos, no cabe confundir colaborar con cooperar. Según algunos autores la diferencia esencial es que en el primero los alumnos son quienes diseñan su estructura de interacciones y mantienen el control sobre las diferentes decisiones que repercuten en su aprendizaje, mientras que en el segundo, es el profesor quien diseña y mantiene, casi por completo, el control en la estructura de interacciones y de los resultados que se han de obtener.
“Plantear la cooperación como práctica pedagógica en una situación como la actual, de fuerte individualismo, es un acto valeroso y necesario para recuperar un valor formativo que la sociedad y la escuela han arrinconado u olvidado” (Mario Lodi, 1997 -Mario Lodi fue un maestro italiano, autor de varios libros sobre su experiencia educativa-).

Dificultades a afrontar
Sabemos que trabajar en grupo de manera cooperativa no es fácil. Todos tenemos experiencias frustrantes en este sentido, ya sea como profesores o como alumnos; es una de nuestras asignaturas pendientes. Cooperar es complicado. No se produce sin más por colocar físicamente al alumnado en grupos de cuatro, “agrupar a varias personas en la misma habitación y decir que eso es un grupo cooperativo no basta para que lo sea” (Johnson, Johnson y Holubec, 1999). Hay que estructurar la actividad de manera que promueva y casi obligue a contar con los demás para realizar la tarea, asignar responsabilidades al alumnado y combinar de manera equilibrada el trabajo individual con el trabajo en grupo. A menudo, en este tipo de prácticas se puede caer en asociar mayor trabajo para un determinado número de alumnos mientras que el otro se aprovecha. Muy al contrario, el Aprendizaje Cooperativo es el “empleo didáctico de grupos reducidos en los que los alumnos trabajan juntos para maximizar su propio aprendizaje y el de los demás” (Johnson & Johnson). 



Pasos para iniciar a los alumnos en el Aprendizaje Cooperativo
(Seguir el enlace)

Técnicas para el Trabajo Cooperativo


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